24 feb 2010

OBSESIONES

Todas las personas tenemos alguna manía: unos dudan sistemáticamente si han apagado la luz o cerrado la puerta al salir de casa y regresan para confirmarlo; otros cuentan todo lo que está a su alcance -peldaños de las escaleras, baldosas, etc; hay quien lleva un amuleto completamente inútil en el bolsillo; quiénes ocupan siempre la misma silla en las reuniones; quiénes memorizan cualquier cosa; en fin, la lista sería interminable.

Pero cuando estas manías condicionan nuestra vida del tal forma que, si no llevamos a cabo estas ceremonias, sufrimos y nos angustiamos, nos encontramos ante un trastorno obsesivo compulsivo, una obsesión, que limita nuestra libertad vital y que puede requerir la intervención de un psicólogo o un psiquiatra.

Por tanto, LA obsesión es un pensamiento que se repite de modo insistente, a pesar de que la voluntad de la persona trata de evitarlo. Cuando se convierten en hábito de conducta, el individuo se ve obligado a ejecutarlos para sentirse bien, aunque es consciente de que son absurdos e irracionales. Si las obsesiones se asocian entre sí, hablamos de rituales patológicos.

La causa de las obsesiones se halla en los pensamientos negativos que proporcionan una visión subjetiva de la realidad. Estos pensamientos proceden de la magnificación de los aspectos menos positivos. Por ejemplo, ante un problema, la persona que cree que le va a pasar a él (algún suceso terrible, un accidente, etc); o cree que los demás tienen una opinión desfavorable sobre él; o tiende a verlo todo negativo. De esta desconfianza, nacen las obsesiones.


0 comentarios:

Publicar un comentario