14 feb 2010

MIEDO AL COMPROMISO

Desde que nacemos vivimos rodeados de personas, las cuales nos brindan su afecto y protección. Vemos que estas personas no solo se preocupan por nosotros, sino que también se preocupan los unos a los otros, formando lo que llamamos vínculos sentimentales. El saber como se encuentra una persona de salud, cuales son sus miedos o dudas, sus anhelos o proyecciones al futuro, todo esto forma parte del sentimiento de amor hacia las demás personas, en sus diferentes denominaciones, como son: amor de pareja, amor de hermanos, de amigos, etc.

Para empezar vamos a definir que en la infancia el vínculo amoroso esta dirigido hacia los padres, hermanos y entorno familiar. En la adolescencia este vínculo se ve ampliado con lo que llamamos “grupo de iguales o grupo de pares”, en el cual se busca la cercanía, compañía y el placer con los amigos. Al llegar a la juventud, se empieza a despertar la necesidad de compartir las experiencias con una pareja, se empieza en el primer noviazgo donde ya existen sentimientos y deja de ser un juego el estar con otra persona, consideramos ya el vinculo amor hombre o mujer, o en su caso amor entre personas del mismo sexo (el amor entre homosexuales y lesbianas se da de la misma manera).

Justo en el momento e la juventud se presenta un conflicto, en la necesidad de pasar tiempo con las amistades y la pareja, es ahí cuando se empiezan a tomar decisiones, para poder establecer prioridades de importancia entre el tiempo que le brindamos a unos y a otros. En la entrada a la etapa de la madurez (25 a 30 años) muchas personas desean encontrar una pareja y establecer una relación formal, pero por otra parte, les da miedo adquirir un compromiso y esto va a causar mucho malestar y conflicto en la interacción con otras personas.

Es necesario comentar que cualquier persona que ignora sus capacidades, presentará miedo ante situaciones que requieren de compromiso, como puede ser ante un trabajo, una familia, una deuda económica o una pareja y aparecen los temores e inseguridades que lo hacen más frágil y débil ante las circunstancias. En estos casos, la persona tiende a huir porque no sabe como responsabilizarse o enfrentarse ante las adversidades y por lo tanto deja las cosas abandonadas, sea su propio empleo, su pareja y sus proyectos de vida.

Las personas que temen el compromiso, son así porque desde pequeñas no estuvieron en contacto con su autonomía y responsabilidad. La familia tiene un papel fundamental en la formación de estos recursos y capacidades, los cuales por muchas razones se ven limitados desde la infancia, como pueden ser desde la sobre protección del menor, hasta su abandono por parte de sus padres los factores que mas se presentan en estas tipo de personas.

Joyssi Ramírez V.

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